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Esta
sección no pretende ser un cursillo como tal, sino más bien una
especie de
cuadernillo práctico en el que se dan una serie de consejos básicos
con la
intención de intentar que las fotos nos salgan un poquito mejor. Espero
que os
sean de utilidad. Temas:
BREVE
HISTORIA DE LA FOTOGRAFÍA
Han pasado muchos siglos para que la Fotografía sea lo que es
hoy. Ya desde la antigüedad se conocían los fenómenos físicos
y químicos sobre la formación de imágenes y sobre la capacidad de
algunas sustancias de reaccionar ante la luz, pero nadie había
conseguido unirlos para poder fijar las imágenes.
El que más cerca estuvo de lograrlo fue Thomas Wedgwood (1771-1805),
que emulsionaba papeles con nitrato de plata sobre los que ponía
objetos y lograba una silueta de los mismos. Lo malo era que al exponer
los papeles a la luz se ennegrecían por completo. Abandonó en 1802.
Joseph-Nicéphore Niepce (1765-1833), litógrafo, consiguió fijar en
1826 una imagen tomada con la cámara oscura, aplicando una solución de
ácido nítrico sobre papel bañado en cloruro de plata. A esta técnica
la llamó heliografía.
Mientras Niepce investigaba por un lado, Jacques Mandé Daguerre
(1787-1851) lo hacía por otro. En 1829 ambos formaron una sociedad para
profundizar en el invento, pero Daguerre se vio obligado a seguir en
solitario al fallecer Niepce en julio de 1833. Mejoró la
heliografía hasta que en agosto de 1839 dio a conocer lo que llamó
daguerrotipo, que se obtenía con una placa de cobre plateado a la que
se aplicaba una capa de yoduro de plata sensible a la luz. Tras
impresionar la imagen, se sometía a vapores de mercurio y se fijaba con
hiposulfito sódico. El éxito del daguerrotipo fue tal que en
1846, y sólo en París, se vendieron 200 aparatos fotográficos y medio
millón de placas.
Casi a la vez que Daguerre, William Henry Fox Talbot (1800-1877),
también reivindicaba la paternidad del invento, al que llamó calotipo.
La diferencia entre el daguerrotipo y el calotipo estaba en que mientras
con el primero sólo se obtenía una imagen positiva de cada placa, con
el segundo se obtenía una imagen negativa de la que se podían obtener
tantos positivos como se quisiera. Talbot no pasó a la historia
como inventor de la Fotografía, mérito que se llevan Niepce y Daguerre,
pero sí lo hizo como inventor del proceso negativo-positivo, que
perfeccionado, es el que ha llegado hasta nuestros días.
El calotipo se fue perfeccionando hasta que en 1861 James Clerk Maxwell
obtuvo con éxito la primera fotografía en color. Sobre 1884, el
inventor George Eastman patentó una película que consistía en una
larga tira de papel impregnada con emulsión sensible, y en 1889
realizó la primera película flexible y transparente. Era la
película en rollo.
La cámara que utilizaba rollos de película de 35 mm se introdujo en
Alemania en 1925. Gracias a pequeño tamaño y bajo coste se hizo
muy popular. El uso de la película en color se generalizó
gracias a las Kodachrome y Agfacolor, con las que se obtenían
transparencias o diapositivas en color. La Kodacolor, en 1941,
contribuyó sobremanera a impulsar la fotografía con negativos en
color.
Hasta hoy no se ha dejado de investigar en el campo de la
fotografía. Continuamente aparecen nuevas películas y cámaras,
y nuevos sistemas que utilizan diferentes formatos, con mejor o peor
suerte (PhotoDisk, APS...). Mención especial merece la
fotografía digital, con la que desaparece la película. Aunque
todavía no puede competir con la fotografía tradicional en cuanto a la
calidad de la imagen, las diferencias son cada vez menores y se está
implantando con mucha fuerza.
arriba
LA
CÁMARA Y SUS CONTROLES
La cámara es el aparato en el que se expone la película en condiciones
controladas. Una cámara fotográfica típica cuenta básicamente
con la caja, el sistema de arrastre, el objetivo y el visor.
-
La
caja o cuerpo de la cámara es hermética y está pintada
interiormente de negro para evitar reflejos.
-
El
sistema de arrastre es un conjunto de mecanismos que sirven para
sujetar la película en la posición adecuada y para hacerla avanzar
después de cada exposición.
-
El
visor es la ventanilla por la que se observa la imagen captada por
el objetivo. Con el visor se realiza el encuadre, es decir,
determinar los límites de la fotografía.
-
El
objetivo y óptica sirve para ordenar los rayos de luz reflejados
por la escena de manera que compongan una imagen luminosa.

Los controles que regulan el funcionamiento de la cámara son el
diafragma, el obturador y el sistema de enfoque.
-
El
diafragma es una abertura regulable formada por una serie de
laminillas que permiten una mayor o menor entrada de luz. La
escala de aberturas o diafragmas es la siguiente: 1; 1,4; 1,8;
2; 2,8; 4; 5,6; 8; 11; 16; 22. Cada valor indica una
determinada abertura del diafragma. Los valores pequeños
corresponden a grandes aberturas, que dejan pasar más luz, y los
valores altos corresponden a aberturas pequeñas que dejan pasar
menos luz.
-
El
obturador más corriente es el central, integrado en el objetivo, y
está constituido por laminillas parecidas a las del diafragma, pero
que están normalmente cerradas y sólo se abren cuando se dispara
la cámara. Mientras el obturador está abierto, la luz actúa
sobre la película. El tiempo que dura su abertura es el
tiempo de exposición. Una escala de tiempos típica
sería B, 1, 2, 4, 8, 15, 30, 60, 125, 250, 500, 1.000.
La cifra 1 significa 1 segundo de exposición, pero los demás
valores son fracciones de segundo. La letra B (T en algunos
modelos) permite dejar abierto el obturador mientras esté pulsado
el disparador, pudiendo realizar exposiciones largas. Las
cámaras con objetivos intercambiables utilizan el llamado obturador
de cortina, que está en el cuerpo de la cámara. Está
formado por láminas horizontales o verticales que se deslizan
frente a la película, determinando la luz que recibe la emulsión.
-
El
sistema de enfoque no afecta a la exposición, sino a la nitidez de
la imagen.
arriba
TIPOS
DE CÁMARAS
Si en una habitación oscura hacemos un
orificio en una de sus paredes, los rayos de luz que vienen del exterior
se proyectan en la pared opuesta, formando una imagen invertida de lo
que está fuera de la habitación. Este fenómeno, llamado cámara
oscura, es el principio óptico básico de la fotografía. Desde
las antiguas cámaras de cajón hasta las más sofisticadas máquinas
actuales representan variantes de la primitiva cámara oscura.
>
Cámaras Pocket. Sencillas, baratas y fáciles de llevar por su escaso
peso y tamaño. Usan cartuchos de película 110. Casi en desuso.
>
Compactas. Llevan el objetivo fijo a la cámara. Usan película de paso
universal 135 (35 mm). Las hay de foco fijo, autofoco, con flash, con
objetivo zoom... Se utilizan principalmente en viajes, para fotografías
familiares y como primera cámara. Dentro de este grupo se pueden
incluir las desechables, que hay que entregar completas a la hora de
revelar el rollo para su reciclado.
>
Cámaras puente. A medio camino entre las compactas y las réflex. Más
sofisticadas que las anteriores, incorporan autofoco, flash, objetivo
zoom fijo, visor réflex y multitud de funciones más avanzadas.
>
Réflex. La cámara por excelencia. Todas disponen de objetivos
intercambiables y sistemas completos de todo tipo de accesorios.
Utilizan película de 135 ó 120 (medio formato) y las hay de uno (SLR)
o dos objetivos (TLR). Las SLR tienen un visor pentaprisma que recoge la
misma imagen que forma el objetivo. Es la más utilizada por
profesionales y aficionados avanzados por su gran versatilidad.
>
Cámaras técnicas. Todos sus elementos son móviles e intercambiables,
pudiendo utilizar rollos de película o placas. Principalmente
utilizadas en fotografía de arquitectura.
>
Especiales. Aquí se englobarían las instantáneas (Polaroid),
submarinas, panorámicas...
>
Digitales. No usan negativo. La imagen queda registrada digitalmente en
la memoria de la cámara o en tarjetas o discos extraíbles, para su
posterior tratamiento en ordenador. Las hay compactas y réflex.
Todavía no han conseguido igualar la calidad de imagen que proporciona
un buen negativo o una buena diapositiva, pero las diferencias son cada
vez menores.
arriba
TIPOS
DE PELÍCULA
Para expresar la capacidad de las emulsiones fotográficas frente a la
luz, es decir, para formar una imagen normal, diferentes asociaciones
crearon una serie de escalas (DIN, ASA e ISO) que definían matemáticamente
dicha cualidad. Según el origen del fabricante y su ámbito de
influencia, se estableció patrones de medición diferentes, pero usando
los mismos conceptos.
En Europa la sensibilidad de las películas venía expresada en un
sistema logarítmico con las iniciales DIN "Deutsche Industrie
Norme" (Asociación Alemana de Normas) que fijaban el sistema de
medición alemán. Mientras que en Estados Unidos se estableció la
escala aritmética ASA "American Standards Association"
(Asociación Norteamericana de Normalización), que a la postre fue la
que se impuso en el mercado. Hace unos pocos años esta última se
sustituyó por la ISO "International Standards Organization"
(Organización Internacional de Normalización) basada en el sistema
aritmético equivalente al ASA.
Las siglas ISO vienen en todos los envases y chasis de película y
reflejan la velocidad de éstas. Según aumenta el número ISO se
incrementa la sensibilidad y, por tanto, se precisa de una exposición más
corta. Como la progresión es aritmética, cada salto supone el doble de
sensibilidad a la luz. En este ejemplo, la película de 200 ISO
necesitaría ocho veces menos exposición que la de 50 ISO.
Por su formato, las películas pueden ser:
> 110. Miden 16 mm de ancho y se presenta en cartuchos o cassettes.
> 126. Como la anterior, pero con 35 mm de ancho.
> 135. De 35 mm de ancho y con perforaciones en la parte superior e
inferior. Con ella se obtienen negativos de 18x24 mm. Se conoce como
paso universal y es la más utilizada por aficionados y profesionales.
> 120. Con 6 cm de ancho, sirve para cuatro tamaños de negativo,
siendo el 6x6 cm el más utilizado. Principalmente para cámaras de
medio formato.
Atendiendo a la sensibilidad a la luz, se pueden dividir en:
> Lentas o de baja sensibilidad. De 25 a 80 ISO. Los granos (es
decir, las partículas que forman la imagen) son muy finos y no se
perciben. Proporcionan una excelente calidad de imagen siempre que los
objetos estén bien iluminados. Ideales para bodegones, paisajes,
fotografía científica y grandes ampliaciones.
> De sensibilidad media. De 100 a 400 ISO. Tienen grano fino y
proporcionan imágenes con buena definición. Son películas de uso
general en fotografía comercial, industrial y de aficionado.
> Rápidas o de alta sensibilidad. De 400 a 3200 ISO, tienen un grano
grueso que puede llegar a hacerse visible. Necesitan poca luz para
impresionarse, por lo que son utilizadas en tomas nocturnas,
espectáculos, vigilancia, fotoperiodismo...
arriba
LOS
OBJETIVOS
La cámara oscura está compuesta por un cajón de dimensiones
variables, con un agujero de pequeño diámetro en una de sus caras. Un
haz de rayos de luz, más fino cuanto más pequeño sea el agujero,
consigue atravesar el orificio y cada rayo forma un punto de la
imagen. El conjunto de todos los puntos constituye la imagen
completa.
Los agujeros muy pequeños dan imágenes bastante nítidas, pero
resultan muy oscuras. Agujeros mayores aumentan la luminosidad,
pero disminuyen la nitidez. Una lente simple, como una lupa,
puesta en el lugar del orificio de la cámara oscura, proporciona una
imagen mucho más luminosa al recoger más rayos de luz, pero también
ocasiona diversos defectos
y deformaciones, llamados aberraciones ópticas. Estas
aberraciones se corrigen reduciendo el diámetro de la lente, poniendo
delante de la misma una plantilla agujereada, o lo que es lo mismo, un
diafragma. Aún se corrigen mucho más combinando varias lentes de
distintos tipos y tamaños. Este conjunto de lentes recibe el nombre de
lente compuesta.
Así pues, los objetivos fotográficos son lentes compuestas de alta
calidad y elaborados diseños que proporcionan imágenes luminosas casi
perfectas.
Las características principales de los objetivos son la distancia
focal, el ángulo de cobertura y la luminosidad.
-
La
distancia focal. Expresada en milímetros, mide la capacidad
del objetivo para refractar los rayos de luz. La medida de la
diagonal del negativo sirve de referencia para determinarla.
En el caso del paso universal es de 43 mm. Los objetivos con
una distancia focal aproximada a dicha diagonal se consideran
normales; si la distancia focal es mayor que la diagonal del
negativo, estamos ante un teleobjetivo; y si la distancia focal es
menor, entonces hablamos de objetivos gran angulares.
-
El
ángulo de cobertura. Es el ángulo formado por el
centro del objetivo y los extremos de la diagonal del negativo, e
indica la amplitud de la imagen. Un objetivo normal abarca
unos 50º, aproximadamente lo mismo que la vista humana. Los
teleobjetivos tienen ángulos de cobertura inferiores, y por eso
amplían la imagen, y los gran angulares poseen ángulos mayores, lo
que les permite captar escenas más amplias.
-
La
luminosidad. Se conoce por luminosidad de un objetivo al
diafragma más abierto de que dispone, y señala la mayor cantidad
de luz que puede atravesar el objetivo. La máxima luminosidad
posible es 1:1, y, por ejemplo, un objetivo con una luminosidad
1:1,4 es más luminoso que otro con 1:3,8. También resultan
más caros cuanto más luminosos sean los objetivos.
Objetivo
y Perspectiva.
-
El
objetivo normal (50 mm en el paso universal) tiene una escasa
intervención en la perspectiva y en la escala. Para
potenciarlas, la posición y distancia de la cámara al motivo son
determinantes.
-
El
gran angular (menos de 50 mm) distorsiona la imagen y aumenta la
sensación de perspectiva, exagerando el tamaño de los objetos del
primer término y disminuyendo el segundo plano.
-
El
teleobjetivo (más de 50 mm) comprime la perspectiva y hace que los
elementos del fondo aparezcan más cercanos de lo que están en
realidad.
-
El
zoom (objetivo de distancia focal variable) incide en la perspectiva
dependiendo de su posición de trabajo, comportándose como un
objetivo normal, gran angular o teleobjetivo, según sea el caso.
Objetivo
y Tema.
Generalmente, cada tema a fotografiar
precisa de un objetivo distinto, aunque, como alguien dijo en alguna
ocasión, las normas están para saltárselas.
-
Normal.
Es el objetivo más polivalente, pudiendo abordar casi cualquier
tema: retrato, paisaje, bodegón, reportaje.
-
Angular.
De gran utilidad para paisajes, interiores y grupos.
-
Teleobjetivo.
Hasta 200 mm, es ideal para retratos, paisajes, bodegones y
reportajes. De más de 200 mm se utilizan para fotografía
deportiva, animales en la naturaleza, reportajes peligrosos, etc.
-
Zoom.
Aunque es recomendable disponer de varios objetivos de distancia
focal fija, muchas veces, por precio o por comodidad, nos
decidimos por un objetivo zoom, aún a costa de perder luminosidad.
En este caso, con un 28-80 mm y un 70-210 mm, o con un único 28-200
mm, dispondríamos de todas las distancias focales más
utilizadas. Con este tipo de objetivos, es muy recomendable
dejar la distancia focal en la medida recomendada según el tema, y
después que sea el fotógrafo quien se mueva para conseguir la
imagen deseada.
Otros
objetivos.
Además de los tipos de objetivos que se han descrito, existen otros que
también tienen un uso muy extendido. Entre éstos estarían:
-
El
ojo de pez. Es un gran angular capaz de cubrir 180º o más,
introduciendo grandes deformaciones en la imagen. El gran
angular extremo tiene una distancia focal de 17 mm y abarca escenas
de hasta 180º. El auténtico ojo de pez cubre de 180 a 220º
con distancias focales de 6, 8 ó 12 mm, e impresiona una imagen
circular sobre el negativo.
-
El
catadióptrico. O de espejos, es un teleobjetivo de gran
distancia focal (de 250 a 2000 mm) y poca longitud. Este diseño
compacto se consigue mediante una serie de espejos en su interior,
que hacen que la luz rebote varias veces antes de llegar al
negativo.
-
El
objetivo macro. Destinado a trabajar a escasas distancias del objeto
a fotografiar, por debajo de los 50 cm. Se utiliza para captar
temas muy pequeños, como insectos, flores, monedas, etc.
arriba
LA
PROFUNDIDAD DE CAMPO
Por profundidad de campo entendemos la distancia que separa a los
objetos más alejados y más próximos que conseguimos enfocar
perfectamente en la fotografía. Sin embargo, no debemos obsesionarnos
por el hecho de lograr una gran profundidad de campo, ya que dependiendo
del tipo de fotografía a realizar, podrá interesarnos que sea mayor o
menor, o lo que es lo mismo, que aparezca enfocado un mayor o menor
porcentaje de la escena (lo que se denomina "plano de
enfoque").
A título de ejemplo, podemos decir que probablemente nos interese una
gran profundidad de campo en la fotografía de paisajes, ya que en ella
solemos intentar que no se pierda el menor detalle.
En cambio, el hecho de que la profundidad de campo sea baja en los
retratos nos permite enfocar selectivamente al modelo fotografiado,
haciendo así que la mirada centre su atención en él.
Control de la
profundidad de campo
Independientemente del tipo de objetivo escogido (si éste es
intercambiable) o de la distancia focal que elijamos con nuestro zoom,
la regla fundamental en la que siempre nos basaremos es que a menor
abertura del diafragma, mayor profundidad de campo.
Dicho de otro modo, ambos parámetros son inversamente proporcionales.
La consecuencia de ello es que la "luminosidad" del objetivo
se convierte en un factor determinante, ya que cuanto más luminoso sea
más fácil nos resultará fotografiar con diafragmas muy cerrados, lo
cual repercutirá en un más cómodo control de la profundidad de campo.
Si, por el contrario, nuestro objetivo es poco luminoso (y seguro que más
barato), necesitará mucha luz para trabajar, lo que significa que nos
obligará a abrir más el diafragma perdiendo muchas posibilidades de
ampliar el plano de enfoque. Un recurso será en tal caso reducir la
velocidad de obturación para permitirnos cerrar más el diafragma, pero
ello nos limitará en cuanto al tipo de fotografía a realizar,
impidiendo que el motivo se halle en movimiento y obligándonos a
utilizar trípode y autodisparador.
Los objetivos angulares y normales (distancias focales cortas) son sin
duda los más luminosos y, lógicamente, los que nos permitirán
fotografiar con mayor profundidad de campo. De ahí que sean
recomendados para fotografía panorámica. Los teleobjetivos (distancias
focales largas) suelen ser en cambio poco luminosos, por lo que resulta
más complicado conseguir con ellos un amplio plano de enfoque. Son más
indicados para la fotografía en la que se pretende extraer el motivo de
su entorno (retratos, por ejemplo). Por último, los zoom combinan las
propiedades de unos y otros, y estará en función de su calidad el
hecho de que sean más o menos luminosos.
Las tres zonas de una
fotografía
En realidad, una fotografía es la representación bidimensional de un
motivo que tiene tres dimensiones. De ahí que, ya que no nos es posible
reproducir esa "tridimensionalidad", por lo menos debamos
tener en cuenta (siempre que ello nos interese) que podemos considerar
la foto como si estuviera dividida en distintas "capas", y que
cada una de ellas puede tener interés de por sí, además de su
aportación al resultado final. Diremos por tanto que tenemos:
-
El primer término:
suele ser lo que primero miramos en la foto. Su correcto uso puede
lograr que la fotografía dé una mayor sensación de profundidad,
siempre que no llegue a competir con las otras zonas (bien por ser
demasiado importante en el contexto total de la foto, o bien por no
tener una relación directa con el tema fotografiado, distrayendo en
este caso la atención). Puede ser una buena idea incluir en primer
término algo que dé una idea clara del tamaño real del motivo
fotografiado: así, un gran edificio quedará imponentemente
reflejado si en primer término aparece un grupo de minúsculas
personas.
-
La distancia media:
éste suele ser el emplazamiento habitual
del motivo principal de la foto. Disponemos de métodos para
conseguir un interés añadido, como la regla de los tercios, y
evitar que la foto resulte anodina, obligando a la mirada a
recorrerla en busca de "algo más". Puede resultar
interesante aplicar aquí lo que ya conocemos acerca de profundidad
de campo, ya que seguro que destacamos más el motivo principal si
provocamos un cierto desenfoque en el objeto que aparezca en primer
término, máxime si éste tiene sólo la misión de rellenar esa
parte de la fotografía creando ambiente (por ejemplo, unas ramas de
árbol en primer término de una foto cuyo motivo principal es un
pueblecito).
-
El fondo: rara
vez el motivo principal es situado en el tercer término. El fondo
puede aportar riqueza a la fotografía, aunque también puede
estropeárnosla si no reparamos en él.
Resumiendo, el hecho de que cada una de las tres zonas contenga algún
elemento que atraiga la atención obliga a que la mirada se desplace de
una a otra, obteniendo la sensación de profundidad. Si además algún
otro elemento (como una línea, un camino, un tendido eléctrico...)
conecta cada zona con la posterior, esa sensación se incrementará
notablemente. Por otro lado, nuestros conocimientos acerca de la
profundidad de campo pueden permitirnos el enfoque o desenfoque
intencionado de alguna de las zonas, haciendo que la foto resulte más o
menos plana.
arriba
UN
POCO DE LUZ
Todo lo que se obtiene a través de una cámara es gracias a la luz.
Por lo general, cuando una fotografía es interesante, lo es en gran
parte gracias a la luz que recibe la escena, incluso por encima del
propio motivo.
La luz natural es la luz emitida por el sol. Dada su accesibilidad y
nulo coste, es la más empleada, pero tiene sus inconvenientes.
Cuando se trabaja en exteriores, las condiciones de iluminación suelen
cambiar en pocos minutos, y hay que adaptarse a ellas y
aprovecharlas. Las cualidades de la luz natural dependen de la
hora del día, las condiciones atmosféricas, la época del año y la
situación geográfica del lugar. Las más importantes son:
calidez, frialdad, suavidad y dureza. Se dice que la luz es
cálida o fría según predominen los colores anaranjados o azulados, y
suave o dura según la menor o mayor intensidad de las sombras que
produzca.

También se puede clasificar la luz según su "tamaño" y
distancia al motivo, pudiendo ser pequeña, mediana o grande según las
características de las sombras producidas.
La fuente de luz grande es aquella que es tan extensa o tan cercana al
motivo que lo cubre por completo en todas direcciones, sin provocar
apenas sombras. El ejemplo más característico sería un día
nublado en exteriores o claraboyas y fluorescentes en interiores.
La fuente de luz mediana produce una sombra suave y con dirección poco
marcada. Este tipo de iluminación tiene una amplia gama de
matices, al situarse entre la luz muy dura (fuente pequeña)
y la muy difusa o suave (fuente grande). Un ejemplo de fuente
mediana podría ser una ventana de unos dos metros situada a dos o tres
metros del motivo, siempre que la luz del sol no entre directamente por
ella.
La fuente de luz pequeña provoca unas sombras muy acentuadas y
duras. La luz de este tipo más utilizada es el sol. A pesar
de su gran tamaño y debido a la distancia que lo separa de nuestro
planeta, las sombras que produce son muy definidas. La mayoría de
las lámparas domésticas y el flash también son fuentes de luz
pequeñas.
arriba
EL
COLOR DE LA LUZ
La mayoría de las películas en color están preparadas para reproducir
los colores tal y como los ve el ojo humano en días soleados y a pleno
sol, por eso se llaman películas de luz de día. Fuera de estas
condiciones se producen dominantes de color.
En fotografía se utiliza el término temperatura de color para
referirse a la cualidad cromática de una fuente de luz, y se expresa en
grados Kelvin. Una película de color preparada para ser expuesta
a la luz de día tiene unos 5.500º K, mientras que una luz artificial
ronda los 3.200º K.

En condiciones meteorológicas adversas hay que tener especial cuidado
con la dominante azulada que se produce, debido a que las condiciones de
luz no son las idóneas para la película en color. En los días
nublados y con niebla hay una gran cantidad de agua en suspensión en el
ambiente, lo que provoca una dispersión de la luz y es una de las
causas de esa dominante azulada.
Esta dominante en una escena de playa queda generalmente compensada por
la calidez de la arena. En el mar y en alta montaña también se
produce una dominante azulada que se potencia en días nublados, pero
como son unos temas, sobre todo el mar, en los que predomina el azul, el
efecto se advierte menos que en un retrato, por ejemplo. Hay
filtros que compensan esta dominante de color, como los amarillos muy
débiles, los ultravioletas y el filtro para luz de cielo "skylight".

En días despejados, la dominante depende de la hora del día y de la
localización. En las horas centrales del día se produce la
iluminación idónea para las películas de luz de día y no se producen
dominantes, salvo que estemos en el mar o en alta montaña.
También las fotografías a la sombra producen ligeras dominantes
azuladas. Al amanecer y al atardecer se producen dominantes
anaranjadas producidas por la luz del sol al atravesar la atmósfera de
manera oblicua.
En interiores iluminados con la luz diurna mediante amplias claraboyas o
luz artificial muy repartida y difusa, no es raro encontrarse con
distintos tipos de luz. Por ejemplo, la luz de día de unas
ventanas mezcladas con luz de bombillas o fluorescentes, produce una
dominante de color que depende de la intensidad de las distintas fuentes
de luz. En un interior iluminado con lámparas de incandescencia
(bombillas, halógenos...) se produce una dominante
amarillo-rojiza. Si la luz procede de tubos fluorescentes, la
dominante es verde.
arriba
LA
REGLA DE LOS TERCIOS
El contenido expresivo de una fotografía está relacionado con la
organización de los elementos, es decir, con la composición.
Una de las fórmulas más efectivas para organizar la composición de un
tema es la aplicación de la regla de los tercios. Para ello, se
divide la imagen en tercios mediante líneas horizontales y verticales,
siendo las zonas de intersección de esas líneas las zonas de más
impacto visual. Así, colocar el motivo principal en una
intersección, a un lado, es más recomendable que hacerlo en el
centro. En las fotografías de paisaje, el horizonte situado en el
tercio superior o inferior resulta más interesante que si aparece en el
centro.
En nuestra cultura se empieza a leer y escribir por la zona superior
izquierda, por eso resulta poco sorprendente que el motivo principal de
una fotografía esté situado en ese lugar. Por el contrario, si
el motivo se sitúa en los tercios inferiores, la visión resulta más
insólita e impactante.
Otra fórmula para realizar fotografías más llamativas es acercarse al
motivo para que llene el encuadre, haciendo que destaquen unos aspectos
más que otros.
En las fotografías de paisaje en el mar y en la playa hay que cuidar
especialmente la situación del horizonte y evitar que salga torcido, ya
que ello produce una desagradable sensación que dificulta la visión
cómoda de la imagen.
arriba
LA
FOTOGRAFÍA DE PERSONAS. EL RETRATO
Desde siempre, la gente ha sido el motivo predilecto de los
fotógrafos. Cuando la fotografía se hizo accesible, miles de
personas invadieron los estudios para plasmar su imagen en el papel y
conservarla para la posteridad.
Las razones que nos impulsan a fotografiar a las personas no han
cambiado mucho desde entonces. Ahora, como en aquellos tiempos,
tratamos de conservar los rostros de quienes han ocupado un lugar
importante en nuestra vida y de registrar escenas y gentes capaces de
aportar un mensaje a quienes las contemplen y de evocar sentimientos
humanos y universales.
Aunque es el fotógrafo el que dispara la cámara y el que toma la
imagen, las fotografías de personas son siempre el resultado de un
esfuerzo común realizado por el fotógrafo y el modelo.
Conseguir que alguien pose para una fotografía es más difícil que
actuar por sorpresa, pero también más gratificante. Por medio de la
conversación y de algunas sugerencias sobre la postura, la expresión o
el entorno, el fotógrafo podrá crear el resultado imaginado.
Al fotografiar familiares y amigos hay que tener en cuenta algunas
consideraciones elementales: acercarse lo suficiente para que se aprecie
bien la cara, esforzarse por que la fotografía esté bien enfocada y
expuesta, y tener paciencia. No todo el mundo se encuentra a gusto
ante la cámara, y el fotógrafo debe ayudar a los más tímidos a
relajarse para obtener resultados más naturales.
Observar a la gente obliga también a fijarse en lo que le rodea.
Cuando se fotografía a alguien, hay que prestar atención al entorno y
considerar lo que queremos decir con la toma, decidiendo si debemos o no
incluir el fondo. En la fotografía de viajes, por ejemplo, el
fondo suele ser decisivo, porque indica dónde se encontraban los
personajes en el momento de hacer la fotografía.
Instrumentos
y técnicas para fotografiar personas.
-
La
cámara. Cualquier cámara es válida para hacer retratos,
pero las réflex de 35 mm ofrecen la máxima flexibilidad en el
control de la exposición y pueden trabajar con distintos objetivos
y accesorios.
-
El
objetivo. El objetivo ideal para el retrato es un teleobjetivo
corto o medio, entre 80 y 110 mm de distancia focal. Produce
resultados particularmente buenos en tomas de busto y en primeros
planos del rostro.
-
La
película. Con luz natural o flash, es suficiente con una
película de sensibilidad media, de 100 ó 200º ISO. Si se
quieren obtener resultados más nítidos o hacer ampliaciones, nos
vendría bien una de 64º ISO o inferior.
-
La
luz. La mejor fuente de luz para retratos sería
una fuente mediana lateral, como la procedente de una ventana, o una
fuente grande, ya que apenas producen sombras. A pleno sol,
solemos entornar los ojos y se pueden producir sombras poco
atractivas bajo los ojos y la nariz. Estos inconvenientes
también se pueden minimizar fotografiando a contraluz, haciendo que
el sol quede de espaldas al modelo. Si utilizamos flash y
éste lo permite, conviene rebotarlo en una pared o en el techo si
son de color claro, dado que al flash directo aplana la imagen y
puede producir fuertes sombras en el fondo.
-
La
exposición. Aunque casi siempre nos podemos fiar de las
lecturas de los exposímetros de las cámaras, hay ocasiones en las
que pueden dar lecturas erróneas. Por ejemplo, si el sujeto
está ante un fondo muy luminoso, lo más seguro es que quede
oscuro. Para
evitarlo, tendremos que sobreexponer la película abriendo el
diafragma o disminuyendo la velocidad de obturación, a no ser que
queramos dejar sólo la silueta del motivo principal, cosa que se
consigue con la subexposición. En el caso contrario, el
sujeto ante un fondo oscuro, debemos cerrar el diafragma o aumentar
la velocidad para evitar que el sujeto salga demasiado claro.
Tanto en un caso como en otro, con un punto de exposición arriba o
abajo suele ser suficiente.
-
El
plano. Cuando hablamos de los distintos planos de un retrato,
nos referimos al encuadre del mismo.
- Plano General: el modelo de cuerpo entero, pudiendo captar el
entorno.
- Plano Americano: se capta al modelo aproximadamente de las rodillas
hacia arriba.
- Plano Medio: de medio cuerpo, de cintura hacia arriba.
- Primer Plano: sólo la cabeza del modelo, aunque también se pueden
incluir el cuello y los hombros.
- Primerísimo Primer Plano: detalle de alguna parte de la cara o del
cuerpo del modelo: los ojos, la boca, la oreja, las manos...
-
Los
niños. A la hora de fotografiar personas, es recomendable
situar
la cámara ligeramente por debajo del nivel de los ojos del
modelo. En el caso de la fotografía de niños, deberemos
agacharnos o tumbarnos para quedar a su altura.
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DE
VACACIONES
Si crees que hacer unas buenas fotografías es una parte importante de
tus viajes, asegúrate de llevar todo lo necesario. Así mismo, cerciórate
de que tu equipo y los repuestos llegan a su destino sanos y salvos. Aquí
tienes algunos trucos que te ayudarán a tener todo preparado para hacer
grandes fotografías en tus viajes.
Tu cámara y sus accesorios:
-
Familiarízate con tu
cámara. Al menos con una semana de antelación, saca tu cámara y
haz uno o dos carretes de fotos y si es digital cárgala con su
tarjeta de memoria. Utiliza todas las modalidades y opciones de tu cámara.
Asegúrate de entender cómo funciona (incluido como poner las
pilas), y prueba que todo funcione correctamente. Incluso si llevas
un tiempo con esa cámara, este ejercicio te ayudará a refrescar la
memoria. Lleva también los carretes a revelar, si es posible en el
mismo establecimiento donde lo harás al volver de tu viaje. Asegúrate
de conocer todas las opciones que se te ofrecen y comprueba la
calidad de las copias entregadas, también si proceden de tu cámara
digital. En este último caso, no está demás hacer también una
prueba de envío de algunas imágenes por e-mail.
-
Lentes: Cuando haces
fotografías en tus viajes, no siempre puedes acercarte tanto como
quisieras a los motivos de las mismas. Si puedes ajustárselo a tu cámara,
recuerda llevar algún objetivo con zoom (gran angular y un
teleobjetivo no demasiado potente). No te olvides de incluir las
tapas de los objetivos para una correcta protección.
-
Filtros: Para las cámaras
réflex, un filtro ultravioleta (UV) puede ayudar a proteger tu
objetivo, además te ayudará a minimizar las sombras (y ese tono
azulado) de tus fotografías. Un filtro polarizador es también una
herramienta magnífica, satura el color, elimina los reflejos e
intensifica el azul del cielo.
-
Tarjetas de memoria
(para cámaras digitales). Lleva, al menos una tarjeta de memoria de
repuesto, la inversión merece la pena. Sin este repuesto puedes
limitarte le número de imágenes que puedas tomar o tener que tomar
más fotografías pero a una menor resolución (lo que será
suficiente si sólo quieres enviarlas por e-mail o compartirlas a
través de Internet, pero no podrás obtener buenas copias en
papel). Incluso si llevas un ordenador portátil y puedes descargar
las imágenes, no estará de más esa tarjeta de memoria extra. Es
bastante más fácil (y seguro) llevar una tarjeta de memoria a mano
que cargar con tu portátil todo el día, además, ¡sería muy
engorroso tener que ir a tu alojamiento varias veces al día a
descargar tus imágenes!
-
Tira para colgar al
cuello: Este accesorio es barato y puede suponer una enorme
diferencia. Te ayuda a tener las manos libres y además te aseguras
de que no se te caiga la cámara .
Bolsa para tu cámara:
-
Elige una bolsa
ligera con una correa cómoda para colgar al hombro. En ella deberían
caber, además de la cámara, 5 ó 6 carretes (o un par de tarjetas
de memoria), pilas de repuesto y objetivos y filtros (si es que
dispones de alguno). Si es posible, pruébala cargada con todo este
material para comprobar su comodidad. La bolsa para tu cámara debe
caber bajo el asiento de un avión, incluso cuando esté llena. Para
evitar robos, una buena medida puede ser evitar las bolsas que
exhiban logotipos relacionados con cámaras o fotografía.
-
Guardar tus tarjetas
de memoria puede suponer un problema, ya que la mayoría de las
bolsas para cámaras no disponen de un lugar al efecto. Estos
accesorios son muy valiosos y a la vez pequeños, esto último hace
que extravíen con facilidad. Si es necesario, puedes coser o fijar
con velcro un compartimento especial en el interior de tu bolsa.
-
Nunca sabes cuándo
te puede sorprender la lluvia. Llévate varias bolsas de plástico
para proteger tu cámara, carretes y demás equipo en caso de
emergencia.
Carretes:
Pilas:
-
Llévate suficientes,
como en el caso de los carretes, las pilas pueden ser muy caras o
difíciles de encontrar cuando estás viajando. En algunos casos te
resultará complicado encontrar las pilas que son compatibles con tu
cámara. Llévate más pilas de las que creas necesitar,
especialmente si tu cámara es digital, ya sabes que consumen pilas
rápidamente.
-
Las pilas de Litio
duran más. Si tu cámara puede funcionar con pilas de litio, no
dudes en incluirlas en tu bolsa, además, al durar más, necesitarás
llevar menos cantidad.
-
Si llevas pilas
recargables, no te olvides de incluir el cargador.
-
Si viajas a otro país,
recuerda informarte sobre el tipo de enchufes que encontrarás y
compra un adaptador antes de salir de viaje.
Hacer las maletas:
-
Pon tu nombre y
dirección en todas tus bolsas. No está demás que añadas tu número
de teléfono y tu dirección de e-mail.
-
Fotocopias de tus
facturas. Si vas a pasar por una aduana, recuerda llevarte una
fotocopia de la factura de tu cámara, ordenador portátil o
cualquier otro equipo electrónico de importancia. Si llevas muchos
carretes o pilas, también puedes incluir una copia de las facturas
de compra de los mismos.
-
Escribe en un papel
el número de serie de tu cámara. Deja una copia en casa y lleva
otra en tu cartera. Te resultará muy útil si pierdes tu cámara o
sufres un robo.
-
El manual de
instrucciones. Nunca se sabe cuando algo va a fallar, si el libro de
instrucciones de tu cámara es pequeño y manejable, lo mejor es que
lo incluyas en tu equipaje.
-
Si viajas en avión,
no factures los carretes (revelados o sin revelar), la cámara o
cualquier otro accesorio fotográfico. Las máquinas de rayos X de
los aeropuertos son mucho más potentes que las que revisan el
equipaje de mano. Los rayos X pueden dañar tus carretes y el manejo
de tu equipaje, especialmente en vuelos de largo recorrido, podría
ser perjudicial para tu cámara.
-
Si es posible, es
mejor que inspeccionen manualmente tus carretes de película en el
aeropuerto. En cualquier caso, los carretes cuya sensibilidad sea
400 ISO o inferior, pueden pasar varias veces a través de los
controles de equipaje de mano con rayos X de los aeropuertos. Pero
no hagas pasar tu películas más de cinco veces a través de estas
máquinas, el efecto de los rayos X es acumulativo. En algunos países,
los agentes de aduanas suelen inspeccionar manualmente los carretes
de película. Si este es tu caso y llevas muchos carretes, llega al
aeropuerto con suficiente antelación, saca tus carretes de sus
cajas y envases de plástico y mete estos últimos dentro de tu
equipaje. (Pueden serte muy útiles en tu lugar de destino para
protegerlos de la humedad). Introduce todos tus carretes en una
bolsa de plástico para una inspección rápida.
Si viajas en coche y hace mucho calor, introduce tus carretes en una
pequeña nevera portátil. Pon una bolsa pequeña de hielo en el
fondo de la misma, cúbrela con una toalla y pon tus rollos de película
encima (dentro de una bolsa de plástico bien cerrada o precintada).
Viajes y seguridad:
-
Nunca dejes
desatendida la bolsa de tu cámara. Las cámaras fotográficas son
uno de los objetivos favoritos de los ladrones. Llévala siempre
colgada al hombro o cuando menos nunca apartes una mano de ella.
-
Debes permanecer
alerta. Los ladrones rara vez trabajan solos, en muchos casos uno o
más tratarán de distraerte mientras otro lleva a cabo el robo y
sale corriendo con tu cámara. Además, lo harán tan rápido que no
te darán tiempo para reaccionar.
-
Guarda tu cámara
bajo el asiento de tu avión. En los contenedores portaequipajes que
se encuentran sobre los asientos, tus bolsas se moverán de un lado
a otro. Además si guardas la bolsa de tu cámara bajo tu asiento,
evitarás no sólo el posible daño si no también los robos.
-
Mantén tus rollos de
película frescos. Puedes llevar encima los carretes que piensas
gastar ese día, pero es mejor que dejes los demás en tu hotel o
lugar de alojamiento. Si tu hotel tiene aire acondicionado, puedes
dejar tus carretes sobre una mesa o en un armario (siempre dentro de
sus envases o en una bolsa de plástico bien cerrada), si no lo
tiene, puedes guardarlos en un frigorífico.
Si tu habitación no tiene ni aire acondicionado ni frigorífico, no
te preocupes, los carretes están preparados para soportar altas
temperaturas, lo más probable es que no se deterioren.
-
Cuando lleves mucho
equipo, estar pendiente de todo puede ser un problema. Lo mejor es
que cuentes cuántas piezas llevas antes de salir y que hagas
recuentos varias veces al día, es más fácil recordar un número
que todo lo que llevas. Además, si no te salen las cuentas, será fácil
deducir qué se te ha perdido.
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